1. Active Recall (Recuperación Activa)
Es la técnica más poderosa. Consiste en intentar recordar sin mirar.
Ejemplos:
- Hacer tarjetas (flashcards)
- Tapar el texto y explicarlo de memoria
- Responder preguntas sin consultar apuntes
Tu cerebro aprende recuperando, no releyendo.
2. Spaced Repetition (Repetición Espaciada)
No estudies lo mismo todos los días. Estúdialo en intervalos crecientes:
- Día 1 → Día 3 → Día 7 → Día 14 → Día 30…
Así consolidarás la información en la memoria a largo plazo.
3. Técnica Feynman
Explica el contenido como si se lo enseñaras a un niño de 12 años. Si no puedes explicarlo de forma simple, no lo has entendido de verdad.
4. Elaborative Encoding (Codificación Elaborada)
Relaciona lo nuevo con algo que ya conoces.
Ejemplo: vincular un artículo de la LOPJ con una situación real de un juzgado o una anécdota que recuerdes bien.
5. Interleaved Practice (Práctica Intercalada)
No estudies siempre lo mismo seguido. Alterna bloques de estudio:
- Leyes
- Procedimientos
- Plazos
- Test
Esto mejora la flexibilidad mental y evita el aburrimiento.
6. Dual Coding (Doble Codificación)
Combina texto + imágenes.
Ejemplos:
- Esquemas
- Mapas mentales
- Iconos y colores para diferenciar tipos de información
Cuantos más canales uses, más fácil será recordar.
7. Método de Loci (Palacio de la Memoria)
Asocia conceptos a lugares imaginarios que conoces bien (tu casa, tu academia, tu barrio).
Es ideal para memorizar listas, pasos de un procedimiento o artículos en orden.
8. Chunking (Agrupación)
Divide la información en bloques pequeños y manejables.
Ejemplo: un artículo largo → 3 ideas clave → 7 palabras ancla.
9. Peg System (Sistema de Anclajes)
Asocia números con imágenes fijas y muy claras en tu mente.
Es perfecto para recordar listas ordenadas.
10. Mapas Mentales
Organiza visualmente la información en forma de árbol o red.
Te ayuda a ver relaciones entre conceptos, jerarquías y conexiones entre temas.
11. Autoevaluación constante
Haz test, preguntas, simulacros y repasos activos.
El error no es un enemigo: es una pista de por dónde debes reforzar.
12. Reescritura estratégica
No se trata de copiar apuntes sin más.
Reescribe solo lo esencial en formato pregunta-respuesta, esquemas o resúmenes muy condensados.
13. Historias y narrativas
Convierte artículos, procedimientos o listas en pequeñas historias.
El cerebro recuerda mucho mejor una narrativa que una lista fría de datos.
14. Asociación absurda
Cuanto más rara, exagerada o absurda sea la imagen mental, mejor se recuerda.
Ejemplo: para recordar “plazo improrrogable”, imagina un juez persiguiéndote con un reloj gigante que explota si llegas tarde.
15. Técnica del profesor imaginario
Explícale el temario a un “alumno imaginario” como si estuvieras dando clase.
Te obliga a ordenar ideas, simplificar y detectar lagunas.
16. Revisión activa de errores
Cada fallo es información valiosa.
Crea una lista de “errores frecuentes” y revísala semanalmente para no tropezar dos veces con la misma piedra.
17. Estudio multisensorial
Lee en voz alta, subraya, dibuja, escucha audios, usa colores.
Cuantos más sentidos impliques, más fuerte será la huella de memoria.
18. Microestudio (microlearning)
Haz sesiones de 5–10 minutos para repasar artículos, plazos o definiciones.
Es perfecto para días con poco tiempo o para encajar repasos entre otras tareas.
Conclusión: memorizar no es cuestión de talento, sino de método
Si estás preparando oposiciones, no necesitas una memoria prodigiosa. Necesitas técnicas que funcionen, constancia y un sistema que te permita practicar recuperación activa y repetición espaciada cada día.
Estas 18 técnicas de memorización son una base sólida para transformar tu forma de estudiar. No las apliques todas a la vez: elige 2 o 3, pruébalas durante unas semanas y quédate con las que mejor encajen con tu forma de aprender.

